De los confines de un país lejano
El fuego de los sueños teje jardines
Pardos, la gente susurra voces
En mitad de un mar turbio y arcano
El sonido de los huesos rotos bajo
Los cascos de los caballos pasando
Justifican la espera del recuerdo
Entre la oscura sombra del rayo
y la intensa presencia del espíritu.
De pronto asiente una paz en la vaina
Como el cuero húmedo que trae alguna
Marca y deja chispas en los destellos
Calientes, manifiesta esa sonrisa
De muerte de presencia por su vida.
rkc
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